Luis Alberto
de Cuenca
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Luis Alberto
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de Cuenca
Cosmoversos, martes 4, sesión I
Actividad:
04/10/2022
19:00

Biografía

Luis Alberto de Cuenca, doctor en Filología Clásica y Profesor de Investigación del CSIC, fue Director de la Biblioteca Nacional (1996-2000), Secretario de Estado de Cultura (2000-2004) y Presidente del Real Patronato de la Biblioteca NacLeer más

Luis Alberto de Cuenca, doctor en Filología Clásica y Profesor de Investigación del CSIC, fue Director de la Biblioteca Nacional (1996-2000), Secretario de Estado de Cultura (2000-2004) y Presidente del Real Patronato de la Biblioteca Nacional (2015-2018).

La ironía, el lenguaje coloquial, el distanciamiento y la mezcla de lo cotidiano y lo libresco son rasgos perceptibles a partir de sus libros ‘Necrofilia’ (1983) y ‘La caja de plata’ (1985, Premio de la Crítica 1986). Después publicó ‘El otro sueño’ (1987), ‘El hacha y la rosa’ (1993), ‘Por fuertes y fronteras’ (1996), ‘Sin miedo ni esperanza’ (2002), ‘La vida en llamas’ (2006), ‘El reino blanco’ (2010), ‘La mujer y el vampiro’ (2010), ‘Cuaderno de vacaciones’ (2014, Premio Nacional 2015), ‘Bloc de otoño’ (2018) y ‘Después del paraíso’ (2021).

Desde 2010 es académico de número de la Real Academia de la Historia. En 1989 obtuvo el Premio Nacional de Traducción con su versión del poema en latín del siglo X ‘Cantar de Valtario’, en 2013 el Premio Julián Marías de Investigación en Humanidades y en 2021 el Premio Internacional de Poesía Federico García Lorca.

Suyas son algunas de las letras más conocidas de la Orquesta Mondragón. Gabriel Sopeña puso música a sus poemas y Loquillo los cantó en ‘Su nombre era el de todas las mujeres’ (2011). Entre sus condecoraciones destaca la Gran Cruz de Isabel la Católica (2004).

 

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Poema

EN TU ARMARIO ROPERO

No te amo porque seas la mujer de mi vida,

ni pLeer más

EN TU ARMARIO ROPERO

No te amo porque seas la mujer de mi vida,

ni porque seas rubia, morena o pelirroja,

ni porque tú me quieras a mí, ni porque hayas

arruinado tu vida por mi culpa, ni porque

seas desagradable o agradable, perversa

o bondadosa, culta o inculta, comunista

o fascista, católica, luterana o agnóstica...

Te amo por el arte que despliegan tus manos

al quitarte la ropa, cuando piensas que nadie

te ve, por ese arte de ir dejándolo todo

tirado por el suelo para, una vez desnuda,

recogerlo y colgarlo con mimo en unas perchas

de tu armario ropero. En una de esas perchas

me iría yo a vivir, recogido y colgado

por ti, junto a tu ropa, respirando el perfume

irresistiblemente sensual de tus vestidos.

 

(de Después del paraíso, 2021)

 

LA MUJER DE LAS CONCHAS

para Alicia

 

Buscaba conchas en la playa eterna

con su cansancio a cuestas, con su vida

desgastada por las desilusiones,

como todas las vidas. Y en su quête,

digna de Galahad, iba de blanco,

para ahuyentar la muerte, y transportaba

un corazón tan puro como el viento

que se lleva las nubes y devuelve

su azul al mar. Y recogía conchas

de todos los aspectos y tamaños,

rotas o intactas, daba igual: con ser

conchas bastaba. Su febril tarea

se la ofrecía a un dios no conocido

más que por ella, porque había algo 

de ritual ascético en aquello

que exhalaba un aroma religioso.

El caso es que, de blanco, paseaba

por la playa buscando, siempre, conchas.

Agotada y feliz, veía en ellas

la alegría del mar, la risa tibia

del mar, que centellea en su oleaje

y nos aleja del dolor. Un mar

que no es abismo, sino paraíso

perdido en que se bañan las estrellas. 

Y cuando la mujer volvía a casa,

con su vestido blanco y el regazo 

lleno de conchas, todo el mar cabía

en el mágico estanque de sus ojos.   

 

(de Después del paraíso, 2021)

 

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