Valeria
Correa Fiz
nombre autor
Valeria
apellido autor
Correa Fiz
Cosmoversos, jueves 6, sesión II
Actividad:
06/10/2022
20:00

Biografía

Valeria Correa Fiz nació y creció en Rosario (Argentina), a orillas del río Paraná. Aunque hace más de diez años que vive en el extranjero (siempre en ciudades que empiezan rigurosamente con la letra eme: Miami, Milán, Madrid), todavía conservaLeer más

Valeria Correa Fiz nació y creció en Rosario (Argentina), a orillas del río Paraná. Aunque hace más de diez años que vive en el extranjero (siempre en ciudades que empiezan rigurosamente con la letra eme: Miami, Milán, Madrid), todavía conserva el humor turbio y sedicioso que le legaron las aguas del río. 

Es abogada y autora del libro de relatos ‘La condición animal’ (Páginas de Espuma, 2016), que fue seleccionado para el IV Premio Hispanoamericano de Cuento “Gabriel García Márquez” y finalista del Premio Setenil 2017, y de los poemarios ‘El álbum oscuro’, distinguido con el I Premio de Poesía “Manuel del Cabral”, 2016,  ‘El invierno a deshoras’ (Hiperión, 2017), merecedor del XI Premio Internacional de Poesía “Claudio Rodríguez” y de ‘Museo de pérdidas’ (Ediciones La Palma). Sus relatos han sido recogidos en diversas antologías y traducidos al inglés, francés, rumano y hebreo. 

Coordina el Club de Lectura del Instituto Cervantes de Milán e imparte talleres de escritura creativa en Milán y Madrid.

 

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Poema

#ICANTBREATHE

Así es como acaba el mundo
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#ICANTBREATHE

Así es como acaba el mundo
Así es como acaba el mundo
Así es como acaba el mundo
No con un estallido sino con un quejido. 

T. S. Eliot, Los hombres huecos 

 

Estaba allí, de bruces y vencido.

Un cerco uniformado de rodillas
le enseñaba el miedo en las vértebras 

azules por las luces policiales.

 

Estaba allí, con los pulmones prietos

que husmeaban, bajo la carga policial, 

lo último del aire y decían: 

No puedo respirar; no puedo respi/
 

Y George Floyd murió por veinte dólares.
 

Estaba allí: vivo/muerto, atrapado 

por la policía y en la pantalla, 

y gemía para nuestros telediarios: 

No puedo respirar; no puedo respi/ 

 

Lo oímos durante días; oímos

el quejido de un desempleado negro, 

apenas audible, patas de rata 

sobre cristal roto, hasta que 

 

#Icantbreathe 

fue en Twitter y en Facebook tendencia mundial.

 

Perdonen que les diga, sin pudor y en nota al pie de este poema, que 1 hombre de color, an African American, estuvo muriéndose durante 8 minutos y 46 segundos, bajo las rodillas de 3 policías, por haber comprado 1 paquete de tabaco con 1 billete de 20 dólares presuntamente falso en los almacenes de Cup Foods, Mineápolis, el 25.05. 2020.

 

FERIA

En los jaulones revoloteaban las palomas de ninguna paz. 

Los naipes marcados de infortunios brillaban en las mangas del adivino y en el cuello del oso, la cadena para cortar en óxido a la mujer barbuda. 

Él escupía fuego; ella tragaba las cenizas. 

Los espejos deformantes devolvían 

tu exacta figura. 

 

Me fui antes de que los guantes del mago acertaran a fruncir los dedos 

para formar el puño. 

 

No quise ver al tigre pasear al payaso con traílla. 

Ni a los monos, tan humanos.

Ni las telas de la carpa por el piso cuando los enanos, con un alboroto de albatros, desmantelaran la cruz de la estructura. 

 

Que tire la primera piedra quien no le ha dado la espalda

al triste circo del mundo.

 

 

 

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