Voces desde el Aleph. Sábado 26 de septiembre. 19:00h. Sala Orive
Biografía
Rodrigo Cortés quiso ser pintor, escritor y músico; hoy lo hace todo a la vez al dedicarse al cine.
Ha trabajado con actores de la talla de Robert de Niro, Sigourney Weaver, Cillian Murphy, Ryan Reynolds o Uma Thurman, en películas como Concursante, Buried, Luces Rojas o El amor en su lugar. Martin Scorsese ha producido su última película, Escape.
Ha publicado dos libros de antiaforismos (A las tres son las dos y Dormir es de patos), tres novelas (Sí importa el modo en que un hombre se hunde, Los años extraordinarios e Hija del cielo), una antología de cuentos (Cuentos telúricos) y una fábula gráfica (La piedra blanda). En 2024 obtiene el Premio Cavia.
Habla de cine, literatura y música en ‘Todopoderosos’ y ‘Aquí Hay Dragones’, dos de los podcasts más escuchados del momento.
Fragmento
Hija del cielo
El padre Alén ahorraba un poco para comprar ropa buena, como hacen los italianos siempre, hasta los pobres. Se paseaba por el pueblo hecho un pincel, con traje negro (o gris pizarra visto de cerca), alzacuello almidonado, gafas de sol de marca. Y un maletín de cuero para meter los planos y la funda de las gafas. Y un paraguas negro. Y un rosario de hilo oscuro enredado de nudos franciscanos que le habían regalado en Roma y que guardaba como recuerdo. En Roma es así todo, decía, y es verdad que era así: en Roma los curas pueden ser actores de cine si quieren, y hasta directores, y las monjas pueden echar a volar convertidas en palomas blancas en cuanto se levanta algo de viento. En Roma hay monjas con hábitos tan amplios, con velos tan tenues e inconsútiles y escapularios tan mullidos y suaves y cogullas tan acogedoras y tocas tan algodonosas, tan llenas de picos y valles, que apetece acampar en ellas; por eso las monjas de Gabaón —que por Alén remedaban a las romanas— siguen siendo las mejores del país, y por eso el padre Alén adquirió ascendiente tan pronto, antes en el pueblo que en el colegio, como una sombra callada que no dejó de crecer y que ni los más recalcitrantes ignoran hoy.


