25 septiembre—3 octubre
Córdoba 2026

Sonia Betancort

 

Conferencias borgeanas. Borges en España. Sábado 3 de octubre. 12:00h. Museo Julio Romero de Torres

 

Biografía

Poeta y profesora universitaria canaria residente en Madrid. Ha publicado los poemarios Íntima Exigencia (Salamanca, 2000); El cuerpo a su imán (Madrid, 2009); Contramantes (o la soledad del alfil) (con Rubén Tejerina, Madrid, 2014); Para ver la llanura (Venezuela, 2014); Seis poemas para Mary Jane (México, 2014); Charco verde (con fotografías de Jean Luc Bohin, Francia, 2019; España, 2022); La sonrisa de Audrey Hepburn (Madrid-México, 2015); Como un fantasma blanco, al borde de la espuma (Lanzarote, 2023). La sonrisa de Audrey Hepburn fue seleccionado por varias revistas, entre ellas, Ínsula, y por El Cultural como uno de los mejores libros de poesía publicados en 2015.

Doctora en Literatura por la Universidad de Salamanca, actualmente es profesora titular en la Universidad Camilo José Cela (Madrid). Sus líneas de investigación se centran en los orientalismos, los feminismos, la ecocrítica y las humanidades digitales. Es autora del libro Oriente no es una pieza de museo. Jorge Luis Borges, la clave orientalista y el manuscrito de “Qué es el budismo” (2019).

Ha trabajado como gestora educativa y cultural en la Universidad de Salamanca y cuenta con formación en interpretación actoral tanto en España como en Argentina. Ha participado en diversos cortometrajes y proyectos teatrales que exploran el diálogo entre las artes escénicas y la literatura.

 

 

Poema

El beso

El beso gira sobre nuestras cabezas.
Empezamos por pensar el beso,
por amasar la figura oblicua de su roce absoluto.

Un beso se construye en la garganta del abrazo
o tierno camina con zapatos de escuela
por la estrellita de una falda intermitente.

Un beso quiere comerse mi límite,
intercambiar el sabor de dos astrologías.
Y es tan triste el beso que no es
aquí parada frente a la sonrisa
enredada por el miedo.

El beso pronostica la trayectoria de mis labios
y tal vez profetiza contra un velero sin adiós.
Inmortaliza un tiempo fascinado,
ese momento de besar que se disuelve
bordado en el pecho frío de la eternidad.

Bella y durmiente espera esta hormiga
el beso que flagele su estatura,
cabe la muerte en ese beso,
crece la araña en su escondrijo,
en la caída toda lengua propone
su sapito de humedad.

Alza su puñal de luciérnagas el beso de Judas.
De la estatua se despierta el labio de Rodin.
Muero por ese beso fresco que sorprende
con una manzana en tu boca.

Alentado por esa madeja enrojecida,
vuela un atardecer a mi cuerpo que, por fin,
se desvanece con el beso.

La sonrisa de Audrey Hepburn